La vid se estableció en Chile, procedente de Perú, de la mano de los españoles en el siglo XVI. Las variedades criollas se instalaron en el norte, en zonas cercanas al desierto de Atacama, donde a pesar del sofocante calor los viñedos de regadío plantados en emparrado se convirtieron en la fuente principal de uvas para la elaboración del pisco, producto obtenido de la destilación de vino.

Tras su guerra de independencia en 1810, Chile comienza la que es conocida como fase francesa de la viticultura. Las grandes fortunas deciden crear sus grandes fincas de viñedos, a imagen de los franceses, en los valles al sur de Santiago. Allí se establecen algunos de los viñedos más antiguos del país y que aún hoy siguen en producción. Las variedades criollas como País y otras, dominantes en aquella época, se arrancan para dejar espacio a variedades francesas de calidad, principalmente bordelesas, como Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenère, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Afortunadamente estas variedades se trasladan a Chile desde Francia antes de la entrada de la Filoxera en Europa por lo que hoy en día siguen plantadas en pie franco al estar el país libre de esta plaga. Al mismo tiempo se recurre al consejo de enólogos franceses, que aportaron las modernas técnicas de aquel momento, y las circunstancias hacen que una Europa sedienta por la devastación de sus viñedos causados por la plaga compre todo lo que se produce en el país. Esta coincidencia fortuita permite vivir una breve época dorada al vino chileno, en la que el volumen terminó siendo más importante que la calidad.

La crisis posterior por la pérdida de las exportaciones masivas, debida a la recuperación del viñedo europeo gracias a la implantación de los patrones de pie americano, duró hasta finales de los años 70 del siglo XX. La llegada al país en esos momentos del español Miguel Torres puede considerarse como la influencia externa más importante que ayudó a colocar a Chile en el mapa internacional del vino. Él llevó los equipos modernos de vinificación y empujó a los viticultores a seleccionar las mejores variedades y a buscar los mejores terroirs. 20 años después Chile incrementaba sus exportaciones a ritmos del 50% anual durante varios ejercicios hasta que la llegada del siglo XXI y la creciente competitividad han supuesto un nuevo reto. Chile no se ha deshecho aún de su imagen de vino básico, correcto y barato en un mundo que valora la diferencia. El vino chileno necesita una nueva imagen de país productor de vinos de calidad para relanzar sus exportaciones y parece que la variedad Carmenère, la apuesta elegida, puede jugar la misma carta que Malbec en Argentina, pero aun es pronto para saberlo.

Junto a la elección de Carmenère, prácticamente inexistente en los viñedos de otros países, como variedad estrella los chilenos han comenzado también a apostar por la producción de vinos a pequeña escala procedentes de las mejores combinaciones de terroirs y variedades (Chile: Viñedo, Variedades y Clima). A mediados de los años 90 el Ministerio de Agricultura chileno creó las Denominaciones de Origen. Con esta normativa sólo se regula el ámbito geográfico y algunas reglas de etiquetado, por lo que no existen restricciones de variedades, prácticas de viticultura o técnicas enológicas a utilizar. Los vinos deben utilizar al menos un 75% de uvas de la zona para poder utilizar una designación y al menos un 75% de la variedad para etiquetarse como monovarietal pero para cumplir con las leyes de algunos de los principales países de destino de sus vinos, como la Unión Europea, la mayoría de productores utiliza al menos un 85% en ambos casos. También están regulados otros términos de etiquetado, como los indicaciones de envejecimiento, pero tienen escaso significado ya los productores suelen usarlos sólo como distintivos de niveles de calidad superiores.

El país se dividió en 6 grandes Regiones Vitícolas diferentes, de norte a sur: Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valle Central, Regiones del Sur y Región Austral. Estas 6 Regiones se dividen en varias Subregiones que a su vez pueden dividirse en Zonas y múltiples Áreas.

LISTADO DE REGIONES Y SUBREGIONES
ATACAMA (Valle de Copiapó, Valle del Huasco)
COQUIMBO (Valle del Elqui, Valle del Limarí, Valle del Choapa)
ACONCAGUA (Valle del Aconcagua, Valle de Casablanca, Valle de San Antonio)
VALLE CENTRAL (Valle del Maipo, Valle del Rapel, Valle de Curicó, Valle del Maule)
REGIÓN DEL SUR (Valle de Itata, Valle del Bío-Bío, Valle del Malleco)
REGIÓN AUSTRAL (Valle del Cautín, Valle de Osorno)

NUEVA DIVISIÓN ZONAL
Desde 2011 se ha elaborado una nueva división zonal, que no sustituye sino que complementa a la anterior, ya que se ha dividido el país en tres nuevas zonas siguiendo el eje vertical del país y de oeste a este: Costa, Entre Cordilleras y Andes. Estas zonas están delimitadas por influencias climáticas ya que el Pacífico, La Cordillera de la Costa, la depresión intermedia y los Andes influyen de manera muy diferente en cada una de ellas (Chile: Viñedo, Variedades y Clima).

REGIONES Y SUBREGIONES DEL VINO EN CHILE

ATACAMA (Valle de Copiapó, Valle del Huasco)
Es la Región más septentrional de Chile, cerca de la zona más seca del planeta, el desierto de Atacama. Las Subregiones de Copiacó y Huasco están especializadas en la producción de uva para una de las bebidas estrella del país, el pisco, destilado de gran producción y consumo en Chile. Las uvas más utilizadas son variedades criollas como Pedro Giménez y Moscatel.

COQUIMBO (Valle del Elqui, Valle del Limarí, Valle del Choapa)
Conocida por sus grandes producciones de uvas de mesa y para producir pisco, la Región está experimentando un aumento en las plantaciones de variedades de calidad. Aunque representa una fracción muy pequeña del viñedo chileno está logrando gran impacto entre los vinos de gama alta. El calor de la fuerte insolación en los altos viñedos se alivia tanto por las brisas marinas como por los vientos procedentes de las montañas.
-Valle del Elqui
La árida Subregión del Valle del Elqui, orientado de oeste a este y con alturas entre 300 y 2.000 metros, está produciendo en laderas de granito interesantes vinos de Syrah con similitudes a los de Ródano Norte además de Cabernet Sauvignon y Sauvignon Blanc.
-Valle del Limarí
Con su clima cálido y seco se beneficia del riego de las aguas de deshielo que trae el río que le da nombre además de las nieblas generadas por la corriente de Humboldt que llegan desde la costa ya que no existe una cordillera costera. Los suelos son arcillosos y calcáreos, infrecuentes en otras áreas del país. En esta Subregión se elaboran principalmente vinos de Chardonnay con características minerales, entre los mejores de Chile, plantados en las áreas más frescas cercanas a la costa y vinos de Syrah de estilos diferentes en función de que se plante en parcelas frías o en las más soleadas y cálidas del interior.
-Valle de Choapa
El Valle de Choapa ocupa una estrecha franja entre los Andes y la Cordillera de la Costa. En su pequeño y elevado viñedo de suelos fértiles, que combinan arcilla, arena y rocas volcánicas, encontramos vinos de Cabernet Sauvignon y Syrah, estos últimos con una creciente reputación.

Puedes leer la segunda parte de este artículo, donde terminamos de repasar las restantes Regiones del Vino de Chile.